Bears 7, Packers 31: cinco entregas y un descalabro en Lambeau Field
Crónica del Bears vs. Packers de la Semana 5 de la NFL 2026: Chicago perdió cinco balones, Jordan Love lanzó para 367 yardas y Green Bay ganó 31-7 en Lambeau Field.

Una semana después de controlar el balón durante casi 43 minutos frente a los Jets, los Chicago Bears perdieron el control de prácticamente todo en Lambeau Field.
Green Bay convirtió cinco entregas de balón, cuatro pases explosivos y una tarde impecable de Jordan Love en una victoria 31-7. Chicago cayó a 3-2 y volvió a comprobar que la profundidad en la posición de quarterback puede sostener a un equipo durante algunas semanas, pero no reemplaza indefinidamente a su titular.
La derrota no fue responsabilidad exclusiva de Tyson Bagent o Case Keenum. La ofensiva produjo apenas 246 yardas, el juego terrestre perdió su identidad sin Kyle Monangai y la defensa permitió 428 yardas. Los Packers fueron mejores en ambas líneas, protegieron el balón y castigaron cada error profundo de la secundaria.
No fue un tropiezo cerrado entre rivales divisionales. Fue el partido más deficiente de Chicago en lo que va de la temporada.
Dos golpes antes de que Chicago pudiera establecerse
Green Bay marcó el tono en su primera posesión. Partió desde su propia yarda 9, avanzó 91 yardas en diez jugadas y abrió el marcador con un pase de 42 yardas de Love a Christian Watson, completamente libre por la banda.
La respuesta de Chicago duró dos jugadas. Un pase de Bagent dirigido a Luther Burden III fue desviado por Javon Bullard y terminó en manos de Xavier McKinney. Los Packers aprovecharon el campo corto y MarShawn Lloyd anotó por tierra para colocar el 14-0 al comenzar el segundo cuarto.
Por un momento, los Bears recuperaron la fórmula que los había sostenido las semanas anteriores. Construyeron una serie de 16 jugadas, 78 yardas y 9:10 de duración, con cuatro conversiones en tercera oportunidad. En cuarta y gol desde la yarda 1, D’Andre Swift cruzó el plano para reducir la diferencia a 14-7.
Fue el único touchdown de Chicago. También fue la única posesión en la que la ofensiva pareció controlar el ritmo del encuentro.
El tercer down que partió el partido
La jugada decisiva llegó al abrir la segunda mitad. Green Bay enfrentaba tercera y 22. Un touchdown de J. Michael Sturdivant acababa de ser anulado por interferencia ofensiva y la defensa de Chicago tenía una oportunidad ideal para obligar al despeje.
En cambio, Love lanzó profundo y Watson ganó el balón sobre Dillon Thieneman para una anotación de 53 yardas. El marcador pasó a 20-7 y la defensa desperdició la posibilidad de devolverle el balón a una ofensiva que había cerrado bien la primera mitad.
No fue un accidente aislado. Los Bears permitieron pases de 53, 50 y 46 yardas, además del touchdown de 42 en el primer cuarto. Green Bay utilizó la acción de pase con enorme eficiencia: Love completó 10 de 11 envíos derivados de play-action para 228 yardas.
La secundaria cometió errores de ángulo y comunicación, pero la responsabilidad fue colectiva. Cuando Love dispuso de tiempo, atacó sin temor el fondo del campo; cuando la presión llegó, fue demasiado esporádica para cambiar el partido.
“Defensivamente permitimos que el balón pasara por encima de nosotros demasiadas veces: cuatro pases de 40 yardas o más”.
— Ben Johnson, en declaraciones posteriores al partido.
Christian Watson terminó con seis recepciones, 143 yardas y dos touchdowns. El novato Matthew Golden añadió 123 yardas y recibió la conversión de dos puntos que fijó el 31-7. Love completó 25 de 31 pases para 367 yardas, dos anotaciones y un índice de 137.5.
Cinco entregas y cuatro posesiones consecutivas perdidas
Chicago todavía pudo acercarse en el tercer cuarto, pero Cairo Santos falló un gol de campo de 43 yardas. Después llegó el derrumbe: los Bears perdieron el balón en cuatro posesiones consecutivas.
Tyson Bagent terminó con 87 yardas y dos intercepciones antes de ser sustituido. Case Keenum movió inicialmente la ofensiva, pero lanzó otra intercepción en la zona roja y después perdió un balón tras una captura. Rome Odunze cometió el otro fumble.
Green Bay ganó 5-0 la batalla de las entregas. Ningún ataque sobrevive a semejante diferencia.
El juego terrestre perdió su identidad
Chicago llegó como líder de la NFL con 196.3 yardas terrestres por partido y salió de Lambeau con apenas 81 en 24 intentos.
La ausencia de Kyle Monangai por una lesión en el dedo del pie pesó, pero no explica todo. D’Andre Swift produjo 43 yardas y el único touchdown; el resto del ataque nunca encontró continuidad. La línea no generó el mismo desplazamiento y la desventaja obligó a abandonar gradualmente la carrera.
Johnson lo resumió después de revisar el video: ni el juego terrestre ni el aéreo funcionaron como estaban diseñados.
Booker y Thomas: dos aportaciones dentro del derrumbe
Hubo actuaciones individuales rescatables, aunque ninguna alcanzó para modificar el resultado.
Austin Booker capturó a Love en jugadas consecutivas al final de la primera mitad. Terminó con dos capturas, tres tacleadas para pérdida y un balón suelto forzado. Fue la única etapa del partido en que la presión defensiva obligó a Green Bay a retroceder de forma sostenida.
En equipos especiales, el novato Zavion Thomas acumuló 192 yardas en seis regresos de patada, incluido uno de 61 yardas. Su explosividad dio a Chicago posiciones de campo favorables que la ofensiva no pudo convertir en puntos.
Esas contribuciones merecen reconocimiento, pero no deben disfrazar la realidad: cuando un equipo pierde por 24 puntos y entrega cinco balones, los destellos individuales quedan reducidos a notas al margen.
Una defensa que también salió lastimada
La tarde empeoró con varias lesiones. El linebacker T.J. Edwards abandonó el partido durante la primera mitad por una molestia en el isquiotibial. En la segunda salieron Dayo Odeyingbo, con una lesión en el cuádriceps, y Tyrique Stevenson, también por un problema en el isquiotibial. Cam Lewis igualmente tuvo que abandonar el encuentro, aunque el equipo no ofreció de inmediato un diagnóstico detallado.
La disponibilidad de esas piezas será importante para una defensa que ya mostró problemas de profundidad. Chicago pasó de conceder solo dos touchdowns durante sus tres partidos anteriores a permitir cuatro anotaciones y múltiples pases explosivos en Green Bay.
No conviene atribuir todo a las lesiones: varias de las jugadas grandes ocurrieron antes de que la unidad quedara mermada. Pero las bajas complicaron los ajustes y dejaron a Dennis Allen con menos alternativas mientras los Packers seguían atacando verticalmente.
Caleb está cerca, pero no existe una fecha garantizada
La atención se dirige inevitablemente hacia Caleb Williams, quien ha perdido tres partidos por una lesión en el isquiotibial. El quarterback de tercer año regresó a la práctica de forma limitada antes del viaje a Green Bay y realizó trabajo de movimiento y lanzamientos durante el calentamiento.
Johnson dijo que Caleb continúa progresando y que su regreso podría producirse en Atlanta o después. Eso significa que está cerca; no significa que ya esté autorizado para jugar. El cuerpo técnico esperará la aprobación médica antes de tomar una decisión.
Si Williams no está disponible, los Bears también deberán resolver quién dirige el ataque. Johnson dijo el lunes que todavía evaluaba a Bagent y Keenum y que no se había determinado cuál trabajaría con la primera unidad.
El regreso de Caleb elevaría el techo ofensivo, pero no corregirá por sí solo las coberturas rotas, la falta de presión constante ni la protección del balón. El problema de Lambeau fue de equipo completo.
El apunte del cronista
Una derrota no convierte la temporada en una crisis. Empezar 0-2 dentro de la NFC Norte, sin embargo, reduce considerablemente el margen de error. Y la forma de perder en Lambeau Field exige todavía más atención que el resultado.
Chicago había demostrado que podía ganar con quarterbacks suplentes, apoyarse en la carrera y controlar partidos mediante la posesión. Green Bay eliminó cada uno de esos apoyos: detuvo el juego terrestre, confundió a Bagent, castigó a Keenum y atacó repetidamente el fondo de la defensa.
Los Packers no tuvieron que elegir entre dominar físicamente o aprovechar los errores. Los Bears les permitieron hacer ambas cosas. Por momentos reapareció aquella versión del equipo anterior a la llegada de Ben Johnson: frágil después de la primera equivocación, incapaz de responder al golpe siguiente y atrapada en un partido cuyo ritmo dictaba el rival.
La primera pregunta está en la posición más importante. Si Caleb Williams no recibe autorización médica para enfrentar a Atlanta, no resulta evidente que Tyson Bagent deba conservar la titularidad. Su historial muestra una tendencia preocupante con las entregas de balón: lanzó seis intercepciones en cuatro aperturas durante 2023 y suma tres más en sus dos inicios de esta temporada. Case Keenum tampoco presentó un argumento convincente en Green Bay. La decisión, por lo tanto, no consiste en elegir una solución perfecta, sino en determinar cuál de las dos opciones imperfectas ofrece mayor control del partido.
Las dudas defensivas son aún más profundas. Shemar Turner, selección de segunda ronda en 2025, continúa sin convertirse en una pieza disponible y confiable. Tyrique Stevenson volvió a salir por la misma lesón, mientras que el nivel actual de Jaylon Johnson está muy lejos del estándar de un esquinero contratado para neutralizar al mejor receptor contrario. Green Bay atacó su cobertura sin el respeto que antes inspiraba. Cuando la presión al quarterback tampoco llega, las debilidades de la secundaria quedan completamente expuestas.
No toda la responsabilidad pertenece a los jugadores ni al cuerpo técnico actual. La fragilidad de esta defensa también obliga a revisar la construcción del plantel. Ryan Poles ha invertido capital de draft sin obtener todavía suficiente producción defensiva. Elegir al ala cerrada Sam Roush en la tercera ronda puede entenderse como parte del proyecto ofensivo, pero la decisión inevitablemente será cuestionada mientras la secundaria carezca de profundidad y el equipo siga buscando presión consistente sobre el quarterback. No se trata de culpar a un novato por los problemas de toda una unidad, sino de evaluar las prioridades con las que fue construido el roster.
También hay una cifra que Ben Johnson debe comenzar a corregir: desde su llegada, Chicago tiene apenas dos victorias de temporada regular contra rivales divisionales. El contexto importa —los Bears ganaron la NFC Norte y eliminaron a Green Bay en los playoffs la campaña anterior—, pero un equipo que pretende repetir como campeón divisional no puede seguir regalando terreno dentro de su propia división.
No todo era tan bueno después de tres victorias consecutivas ni todo está perdido después de esta paliza. Pero Lambeau dejó de mostrar problemas hipotéticos: la incertidumbre en quarterback, una defensa sostenida por lesiones y poca profundidad, la falta de presión y las entregas de balón ya son asuntos concretos.
La visita a Atlanta revelará si el descalabro fue una excepción o la primera señal de dificultades más profundas. Antes de hablar de revancha, los Bears necesitan demostrar que todavía saben responder cuando el partido deja de obedecer su libreto.
Bear Down.
