Bears 2026: comienza la prueba de fuego
Los Chicago Bears comienzan la temporada 2026 con grandes expectativas y varias incógnitas. Analizamos los cambios en la defensa, las dudas de la línea ofensiva y el papel decisivo de Caleb Williams y Ben Johnson. Porque este año Chicago no necesita otro héroe: necesita un quarterback.

Los campos de entrenamiento han abierto sus puertas y, con ellos, comienza una nueva temporada de la NFL. Regresa la disputa por el Super Bowl, se reavivan las rivalidades divisionales y las distintas tribus de aficionados vuelven a defender sus colores.
Los Bears llegan a 2026 después de una temporada que, con toda justicia, puede calificarse como exitosa. Chicago terminó con marca de 11-6, conquistó la NFC Norte y ganó su primer partido de playoffs en 15 años antes de caer dramáticamente, 20-17 en tiempo extra, ante Los Angeles Rams.
El éxito no estuvo solamente en los resultados, sino también en lo que se vio sobre el terreno de juego: un equipo capaz de ganar partidos improbables, protagonizar remontadas memorables y volver a ocupar un lugar importante en la conversación de la NFL.
Ahora comienza la parte difícil: demostrar que aquello no fue producto de una sola temporada.
Los detractores ya preparan la lista de razones por las que esperan una regresión de los Bears. Aunque no compartamos sus conclusiones, debemos concederles el derecho de presentar sus argumentos. Y, sobre todo, debemos analizarlos.
Una defensa llena de interrogantes
Por primera vez en mucho tiempo, existen más dudas en la defensa que en el ataque.
Es poco realista esperar que Chicago repita la misma cantidad de balones recuperados, posesiones adicionales y puntos generados por la defensiva. Sin embargo, muchos de esos logros no fueron accidentales: fueron producto de un sistema. Dennis Allen ha demostrado que sabe construir esquemas en los que sus jugadores pueden aprovechar sus virtudes y sobresalir.
El problema es que tendrá que hacerlo con varias piezas nuevas.
La secundaria, posiblemente la unidad defensiva más exitosa de la temporada anterior, fue también la que sufrió más bajas. Entre esquineros y safeties, novatos y agentes libres tendrán que adaptarse rápidamente. Quizá no sea razonable exigirles que dominen desde el primer día, pero sí que se conviertan, al menos, en una unidad ubicada entre las mejores 15 de la liga.
La línea defensiva también está obligada a responder. La presión sobre el quarterback rival fue demasiado escasa durante buena parte de la temporada pasada. La secundaria no puede volver a cargar por sí sola con el peso de toda la defensa.
El grupo conserva buena parte de sus integrantes y afrontará su segundo año dentro del sistema. Con mayor experiencia y, esperemos, mejor salud, la línea tendrá que sostenerse por sí misma y producir con mayor regularidad.
También habrá caras nuevas entre los linebackers. Históricamente, los Bears han sabido encontrar jugadores sobresalientes en esa posición, pero el grupo actual representa otra incógnita. Una vez más, el cuerpo de entrenadores tendrá la responsabilidad de hacer más con menos, cortesía del gerente general. Pero ese será tema para otro día.
Una ofensiva que deberá reconstruir su identidad
Durante la temporada anterior, la ofensiva desarrolló una identidad clara: correr el balón a voluntad y sin misericordia.
En 2026, el intento por conservar esa identidad comienza con algunas dificultades.
La línea ofensiva necesitó varios partidos para encontrar su mejor versión el año pasado y ahora ha perdido piezas importantes. Drew Dalman se retiró abruptamente, mientras que la competencia por el puesto de tackle izquierdo vuelve a estar condicionada por lesiones y dudas.
Chicago se encuentra obligado a reconstruir el rompecabezas que le permitió correr el balón con la confianza de quien atraviesa la sala de su propia casa: con autoridad, comodidad y sin pedir permiso.
Aquí adquiere especial importancia la continuidad del cuerpo de entrenadores. Ben Johnson y Kyle DeVan, entrenador de la línea ofensiva, tendrán que repetir la fórmula mediante preparación, motivación y una planificación meticulosa.
La pretemporada será fundamental para consolidar al grupo. Desde el centro hasta el costado izquierdo se concentran prácticamente todas las dudas.
La línea, por lo menos, contará con el respaldo de un grupo de corredores que conserva una combinación muy productiva. Mantener un dúo capaz de castigar a las defensas rivales es una ventaja que no todos los equipos poseen. Afortunados somos.
El cuerpo de receptores también experimentó cambios importantes, aunque el impacto parece menor. Los jugadores que permanecen cuentan con el respaldo del staff y poseen suficiente talento para mantener el ataque en movimiento.
Luther Burden III, Rome Odunze y el tight end Colston Loveland tienen la capacidad de hacer daño a cualquier defensiva. A ellos se suma la esperanza de que Jahdae Walker dé un paso adelante y contribuya de manera importante.
Caleb Williams, la piedra angular
Y así llegamos al punto medular de la temporada: Caleb Williams.
El Salmo 118:22 dice: “La piedra que desecharon los constructores ha venido a ser la piedra angular”.
El quarterback que muchos observaron con dudas puede convertirse en la piedra angular de los Bears. Ben Johnson, por su parte, debe ser el arquitecto capaz de tomar ese talento y transformarlo en una ofensiva consistente, peligrosa y, finalmente, ganadora.
Caleb ya demostró que puede responder en momentos de enorme presión. Ahora debe probar que también puede controlar los partidos, reducir errores y conducir al equipo sin necesidad de convertirse en el héroe cada semana.
Porque esta temporada los Bears no necesitan otro héroe: necesitan un quarterback.
Si la ofensiva despega, lo que hoy parece una ilusión podría convertirse en el cimiento de una nueva era en Chicago.
En resumen, gran parte de la temporada pasará por lo que puedan construir Ben Johnson y Caleb Williams. En sus manos están las aspiraciones de los dueños, el trabajo de los jugadores y los sueños de una afición que vuelve a creer.
Comencemos 2026 donde terminó la temporada anterior: con la sensación de que todo es posible.
Fin de la transmisión.
Go Bears!
